Entrevista a Vinos Antonio Montero de la D.O. Ribeiro (1ª parte)

Entrevista a Vinos Antonio Montero de la D.O. Ribeiro (1ª parte)

Persona entrevistada: Alejandro Montero, tercera generación de Vinos Antonio Montero

Alejandro Montero con una copa de uno de sus vinos

Alejandro, haznos una pequeña introducción sobre tu trayectoria.

En lo que se refiere a mi trayectoria antes de empezar en Vinos Antonio Montero, debido a mi corta edad, debo decir que es una trayectoria pequeña. Cuando comencé mis estudios universitarios, todavía no tenía muy claro a qué me quería dedicar, pero sí tenía cierto interés por el mundo de la empresa y la economía. Eso me llevó a estudiar Administración y Dirección de Empresas y conforme fueron pasando los años, me fui interesando cada vez más por la bodega.

Cuando terminé el grado, hice mis prácticas en el C.R.D.O. Ribeiro y en torno a finales del año 2015 empecé a trabajar en la empresa familiar hasta día de hoy.

¿Podrías contarnos un poco la historia de vuestra bodega?

Es una historia como la de muchas otras bodegas de la zona, ya que en O Ribeiro, la gente siempre tuvo una gran vinculación con el tema del viñedo y el vino.

En mi caso en particular, fue una bodega que empezó mi abuelo que era carpintero de oficio, aunque ya su padre tenía viñedo y trabajaba en la venta de uva y elaboración de vino. Luego, se casó con mi abuela, que resulta que también tenía cierta vinculación familiar con el viñedo. A partir de ahí, como que empezó todo a rodar. Dejando un poco de lado la carpintería, se empezaron a dedicar casi exclusivamente al campo y al viñedo, tanto a elaborar el vino como a venderlo. En esa época en torno a los años 50, 60 y 70, el vino Ribeiro se vendía sobre todo a granel, en cubas. En pocas ocasiones se llegaba a embotellar y todavía no existía una marca en botella y con etiqueta.

En el caso de nuestra bodega, no fue hasta más o menos mediados de los años 90, cuando mi padre después de tener ciertos trabajos relacionados con la distribución, decidió volver al pueblo y darle un pequeño cambio a la bodega, empezando a embotellar y etiquetar, ya con una marca personal propia.

¿En qué momento y porqué decidiste meterte de lleno en el proyecto?

Como dije antes, tampoco es que me gustase mucho esta industria o sector antes de empezar en la bodega. Cuando era más pequeño, veía a mi padre trabajar mucho y tampoco notaba que acumulase mucho dinero u obtuviese un gran beneficio.

Conforme pasaron los años y debido a la situación económica que vivíamos entonces en nuestro país, me di cuenta de que una empresa familiar es una opción segura que te va a dar cierta tranquilidad en el mundo laboral después de estudiar. Además, creo que tiene el componente emocional, de seguir con un proyecto familiar que ya empezó tu abuelo.

Poco a poco, fui descubriendo que el sector del vino es un sector que también te permite viajar y conocer gente, fue la suma de todas estas cosas, lo que me llevó a seguir en este proyecto.

En la actualidad ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo y lo que menos?

Lo que más me gusta es la parte comercial, el mundo de la venta. En lo que se refiere a la elaboración y pasión por el vino en sí, a pesar de que sí tengo cierto interés claro, no es lo que más me gusta. Ahora mismo, quizás lo que más me gusta es la parte de las ferias, el defender delante de un grupo de gente un producto que es tuyo y que elaboras tu, para mí es lo mejor de todo esto.

Lo que menos…yo creo que es un sector un poco complicado, en el que las empresas son la mayoría bastante pequeñitas y algunas veces te sientes un poco solo. A veces, echas de menos estar en una empresa más grande y tener relación con más compañeros y gente del entorno. Destacaría esa soledad, a la hora de trabajar o apoyarte en otros compañeros.

¿No hay mucha gente joven que se dedique al mundo del vino por esta zona?

En este sector, si no heredas una bodega, va a ser muy difícil empezar desde cero siendo una persona joven. Además, es un sector muy vinculado al rural y en los últimos tiempos, escasea la gente joven en las zonas rurales. Quizá la gente joven, prefiere irse a vivir a las ciudades, aunque sea teniendo trabajos más precarios y claro, siempre echas de menos trabajar con gente de tu edad.

Hasta aquí la primera parte de la entrevista, ya que en ese momento, llegó un camión a la bodega @vinosantoniomontero a recoger un par de palés de vino con destino a Ponferrada y A Pobra do Caramiñal.

Alejandro Montero sacando un palé de su bodega
Palé de Vinos Antonio Montero antes de entrar en el camión

En el siguiente post, publicaremos la segunda parte de la entrevista. Si queréis estar al tanto, podéis seguirnos en las redes sociales. Haciendo clic en los enlaces que dejamos a continuación:

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Si os animáis a visitar la bodega Antonio Montero, una opción que podría ser interesante, sería combinar la visita a la bodega con una visita guiada en Ribadavia, que está a apenas diez minutos de la bodega.

¡Muchas gracias por vuestro tiempo y pronto volveremos con más publicaciones!

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